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Simulación



La simulación no es un trastorno mental per se, sino que debe entenderse como una condición que es «objeto de atención o tratamiento. En otras palabras, aunque la simulación no es un trastorno mental, presenta claras implicaciones psicológicas.

La simulación se define como «la producción intencional de síntomas físicos o psicológicos falsos o exagerados, motivados por incentivos externos.

Se sospecha de simulación, cuando cualquier combinación de los siguientes indicadores esté presente:

1. Presentación en un contexto médico-legal.

2. Discrepancia acusada entre el estrés o la alteración explicados por la persona y los datos objetivos de la exploración médica.

3. Falta de cooperación durante la valoración diagnóstica e incumplimiento del régimen de tratamiento prescrito.

4. Presencia de trastorno antisocial de la personalidad.

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Educación emocional

Frente a los discursos actuales sobre una denominada “educación emocional” y sus propuestas de capacitación, me encuentro, una vez más, estableciendo una suerte de diálogo a des-tiempo con el gran Lev Vigotsky, cuya lectura es una fuente inagotable de nuevas respuestas a los problemas de la pedagogía y la psicología del desarrollo actual.

En su libro Teoría de las emociones, (editado en español en el 2004 sobre la base de la producción científica entre 1931 y 1933), Vigotsky realiza un análisis crítico de todas las posiciones -fundamentalmente biologicistas, fisiologicistas- relacionadas al estudio de las emociones. Para los autores de esas posturas (James, 1884, Lange, 1885 citados por Vigotsky) las emociones no son otra cosa que sensaciones corporales de las que cobramosconciencia.

En otras palabras, las emociones son las manifestaciones corporales y no los contenidos psicológicos que las generan. Actualmente se puede observar que muchas propuestas de esta denominada educación emocional se realizan a través de ejercicios que consisten enasociar un gesto (dibujo de una sonrisa, por ejemplo) con una emoción.

Existen verdaderos manuales de ejercicios de educación emocional. Verdaderos repertorios de aprendizaje por asociación de respuestas a estímulos “emocionales”. Vigotsky señala en su obra que al biologizar las emociones, los investigadores son incapaces de ver en ellas lo que tienen propiamente de humanas: el significado que cada una de ellas tiene para la persona que las siente; es decir, la influencia que la conciencia y el pensamiento tienen en cada una de ellas; su relación estrecha con la personalidad de cada individuo; la dependencia que aquellas tienen con las vivencias del sujeto en un contexto histórico, bajo condiciones sociales concretas y, sobre todo, su desarrollo y cambio cualitativo durante las condiciones de vida del hombre.

Se verá por qué el dualismo cartesiano, el interaccionismo y el espiritualismo de la psicología teleológica que Vigotsky critica en este libro están hoy presentes en las neurociencias modernas.

El reduccionismo biológico, por su naturaleza, no puede dar cuenta de la variedad de las cualidades propiamente humanas de la conciencia, las motivaciones o los sentimientos, cuya explicación plena no se encuentra en nuestra biología, sino en el significado que las mismas adquieren en el transcurso del desarrollo históricamente condicionado.

Este modelo actual de “educación emocional” no es otra cosa que la expresión de ese marco escicionista que entiende las condiciones del sujeto, en este caso la regulación de sus propias emociones como la condicionante de sus posibilidades de interactuar con otros en diferentes contextos.

A partir del concepto de situación social de desarrollo, se entiende que los efectos en el desarrollo que tendrá una determinada vivencia estarán relacionados entonces con el modo en que cada niño percibe e interpreta una determinada situación objetiva.

De este modo, las emociones, se desarrollan en los/as niños/as en una situación social particular en la cual se construye sentido.

Es decir, se construye una pseudociencia cuyo propósito consiste en poner estos pseudoconocimientos científicos a disposición de las necesidades del mercado y de los intereses sociales y culturales neoliberales.

El neoliberalismo precisa sujetos que asuman que” lo que tienen entre sus orejas es lo que les permite aprender”, que son sus condiciones las que posibilitarán el éxito, en la medida, entre otras cosas, que pueda adiestrar sus emociones.

Valores humanos por excelencia que no están en nuestros cerebros cuando llegamos a este mundo. Es la experiencia, que siempre es con otros y otras y las condiciones dignas para aprender las que entretejerán el lazo entre biología y cultura en el modo particular y singular que nos constituirá como verdaderos sujetos productores y transformadores en nuestra sociedad.

DUBROVSKY, S. (2019). Educación emocional o¿ cómo adiestrar las emociones. Neurociencias y Educación.

Explicaciones mentalistas


Las explicaciones mentalistas son problemáticas en una ciencia natural del comportamiento por varias razones.

 Primero, no agregan nada nuevo, a pesar de que a menudo lo parecen. Por ejemplo, consideremos la siguiente afirmación de un folleto, titulado «Preguntas y respuestas sobre los recuerdos del abuso infantil»: «… no podemos saber si un recuerdo de un evento traumático está codificado y almacenado de manera diferente a un recuerdo de un evento no traumático”. Si bien tal expresión puede parecer aceptable para la mayoría de los científicos sociales y la mayoría de los legos, utiliza tres estructuras que son problemáticas desde la perspectiva una ciencia natural:

1. Se asume a la memoria como una cosa, y tanto la codificación como el almacenamiento como procesos.

Todas estas son invenciones, no hechos observados por el científico o incluso por los sujetos de investigación que se supone que «tienen» una memoria y codifican, almacenan y reescriben.  

Además, los conceptos no son necesarios. El hecho simple, objetivo y natural del asunto es que estamos siendo constantemente afectados por eventos que ocurrieron en algún momento de nuestro pasado.

Para los analistas conductuales no es útil inventar una «memoria» para dar cuenta de ese fenómeno.

El uso de tal constructo hipotético sólo da la ilusión de ser parte del fenómeno, pero no añade nada más que el nuevo problema de ajustarlo y justificar en relación al fenómeno investigado, un problema a menudo ignorado.

2. El pasaje también ilustra un segundo problema, más grave, que es común en las explicaciones mentalistas:   suenan como relatos válidos y, por lo tanto, tienden a inhibir la búsqueda de las variables observables, a menudo manipulables, de las cuales el comportamiento es el resultado.

Esto es incompatible a la inclinación pragmática del analista del comportamiento, porque la explicación no ofrece ninguna orientación sobre cómo una persona puede influir en el comportamiento manifiesto.

3. El pasaje ilustra un tercer problema con las explicaciones mentalistas: a menudo se infieren del comportamiento que se pretende explicar o de otro comportamiento similar, y por lo tanto son circulares. 

Por último, las exposiciones mentalistas a menudo invocan conceptos cuya relación con el evento observado no está clara.  Debería ser evidente que los conceptos mentalistas son contradictorios con una ciencia natural del comportamiento y, por lo tanto, asiduamente evitadas para el análisis objetivo del comportamiento.

*Anderson, C. M., Hawkins, R. P., & Scotti, J. R. (1997). Private events in behavior analysis: Conceptual basis and clinical relevance. Behavior Therapy28(1), 157-179.

DEMENCIA



La demencia es el deterioro progresivo de las habilidades cognitivas debido a un daño (p. ej., accidente cerebrovascular) o enfermedad (p. ej., Alzheimer) que afecta el funcionamiento social o laboral del individuo. 

Los síntomas de la demencia incluyen deterioro de la memoria, dificultades en el lenguaje expresivo y receptivo y cambios de humor.

Actualmente, no existe una cura para la demencia y los tratamientos para los síntomas de la demencia se han guiado en gran medida por el modelo médico, que hace hincapié en las intervenciones farmacológicas. 

Sin embargo, este modelo ha sido objeto de un mayor escrutinio debido a los posibles efectos secundarios de los medicamentos, como confusión, delirio y un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad.

Una alternativa al modelo médico es la aplicación de los principios del análisis conductual. La investigación conductual ha demostrado que los factores ambientales influyen en la frecuencia e intensidad de los síntomas de demencia. 

Un enfoque analítico del comportamiento se enfoca en la identificación de contingencias que ayuden en la planificación del cuidado individualizado y que disminuyan los comportamientos excesivos en adultos mayores con demencia. 

Los déficits y excesos conductuales asociados con la demencia incluyen aumentos en la agresión y vocalizaciones perturbadoras, así como déficits en las habilidades de comunicación y discriminación, que son comportamientos que también son comunes a otras poblaciones (p. ej., niños, personas con discapacidad en el desarrollo). 

El uso de tecnologías conductuales (p. ej., análisis funcionales, evaluaciones de preferencias, tratamientos basados ​​en funciones), que demuestran su eficacia en estas poblaciones, también son eficaces en el tratamiento de adultos mayores diagnosticados con demencia.

**Trahan, MA, Kahng, S., Fisher, AB y Hausman, NL (2011). Investigación analítica del comportamiento sobre la demencia en adultos mayores. Revista de análisis de comportamiento aplicado, 44 ​​(3), 687–691. https://doi.org/10.1901/jaba.2011.44-687

PSEUDOTERAPIA HOMEOPATIA



La homeopatía es uno de los tratamientos alternativos más difundido e incluso aceptado y promovido por una sorprendente cantidad de médicos. La reiterada aparición de pruebas en contra de su eficacia terapéutica no ha impedido la extensión de su práctica.

En 2005 Shang et al. publicaron en Lancet un estudio comparativo de la eficacia de la homeopatía y la de tratamientos convencionales. Recogieron los datos de 110 ensayos.

Hallaron que cuanto menor era la cantidad de sujetos estudiados y peor la calidad metodológica del ensayo, tanto más elevados parecían ser los efectos beneficiosos de ambos tipos de tratamiento. Pero cuando se analizaban los ensayos con un número elevado de sujetos y de alta calidad metodológica (doble ciego, aleatorización correcta, etc.) los efectos de la homeopatía eran muy escasos y muy elevados los de tratamientos convencionales. Los autores concluyeron que estos hallazgos «son compatibles con la noción de que los efectos clínicos de la homeopatía son efectos placebo».

El problema clínico asistencial de la homeopatía (y de otras terapias alternativas) no es simplemente que las posibles mejoras sintomáticas que suscita sean sencillamente efecto placebo, sino que en determinadas circunstancias pueden resultar dramáticamente perjudiciales.

Como lo referente a enfermedades graves, especialmente cáncer, tratadas con homeopatía y que acaban con el fallecimiento del paciente por no haber recibido el tratamiento correspondiente y verificado que requería.

Shang, A., Huwiler-Müntener, K., Nartey, L., Jüni, P., Dörig, S., Sterne, J. A., … & Egger, M. (2005). Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy. The Lancet366(9487), 726-732.

PSEUDOTERAPIASACUPUNTURA



Es evidente que la eficacia terapéutica de la acupuntura no está verificada; mejor, está verificado que carece de ella.

Sin embargo, en algunos pacientes y en algunos problemas clínicos obtiene algunos resultados beneficiosos.

Y hemos de afirmar que forzosamente se trata de efectos placebo, unos efectos y un fenómeno, el del placebo, que la inmensa mayoría de los investigadores críticos con la acupuntura no tienen aparentemente en cuenta.

La evidencia actual indica que la mayor parte de los beneficios de la acupuntura en los síndromes del dolor son consecuencia del ritual terapéutico y de la interacción paciente-acupuntor, lo que satisface la definición de un efecto placebo.

Todo cuanto estamos apuntando pone de manifiesto cuáles son las conclusiones de los principales estudios y metaanálisis acerca de la eficacia de la acupuntura. Sin embargo, es preciso reconocer la aparición de algún estudio que acaba defendiendo un cierto grado de eficacia de la acupuntura en el tratamiento del dolor. Probablemente el más citado sea el de Vickers et al. (2012), un metaanálisis de 29 ensayos controlados incluyendo más de 17.000 pacientes. Concluyeron que la acupuntura es efectiva en el tratamiento del dolor crónico puesto que hallaron diferencias significativas entre acupuntura real y falsa, lo que indicaría que la acupuntura es algo más que placebo. Los autores reconocen que estas diferencias son relativamente modestas, sugiriendo que, añadidos a los efectos específicos del pinchar, hay otros factores que son contribuidores importantes del efecto terapéutico de la acupuntura. Esta publicación suscitó de inmediato bastantes comentarios críticos subrayando deficiencias metodológicas en una parte importante de los ensayos incluidos en el metaanálisis. En pocos meses la prestigiosa JAMA publicó 4 de estos comentarios.

Vickers, A. J., Cronin, A. M., Maschino, A. C., Lewith, G., MacPherson, H., Foster, N. E., … & Acupuncture Trialists’ Collaboration, F. T. (2012). Acupuncture for chronic pain: individual patient data meta-analysis. Archives of internal medicine172(19), 1444-1453.

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